Resumen.
El canon literario –escolar- puede definirse como un corpus de obras literarias que se caracteriza por estar limitado a los más brillantes escritores y por responder a un criterio restrictivo, constituyendo un repertorio limitado y cuyos destinatarios son los niños y jóvenes. La mayor dificultad para constituir el canon reside en establecer los criterios para la elaboración del mismo; sobre esta cuestión la versión más aceptada parece ser la existencia de diversos principios para la selección de las obras: el modelo estético, su significación en la historia literaria, valores que transmiten, tema, la posible identificación de los niños con las mismas, etc. La finalidad del canon escolar no es otra que formar a sus destinatarios como lectores competentes, autónomos y críticos. No existe a día de hoy un canon literario infantil y juvenil aceptado de pleno, aunque sí se han realizado algunos acercamientos; una propuesta interesante es el volumen “Cien libros para un siglo” (2004), perteneciente al Equipo Peonza, en cuyas páginas se comentan las cien obras consideradas por sus responsables más representativas del siglo XX. La selección de las obras se inicia en el año 1901 y finaliza en el año 2000, estas pertenecen, en su mayoría, al género narrativo y se caracterizan por su innegable calidad literaria. Cada libro comentado en esta obra se enmarca en una doble página, dispuestos los elementos que la componen de la misma forma, dotando al ejemplar de un carácter homogéneo, aumentando su belleza estética y su legibilidad. Así pues, esta obra, sin pretender constituir un canon en cierto modo “lo es” en la medida en que brinda a sus lectores determinados libros que han sido seleccionados basándose en ciertos criterios.
Opinión personal.
Es preciso que
los docentes basen la enseñanza de la literatura en textos, y no en cualquier texto, sino en textos de
calidad. Es necesario por ello recurrir
al canon literario como garantía de que los textos respondan a la necesidad
pedagógica de nuestros alumnos y de que sean aptos desde el punto de vista del
gusto estético. Por otro lado, pese a que se habla del canon literario como una
categoría cerrada, no debemos olvidar que este puede ampliarse y que, de la
misma forma, está sujeto a constante revisión.
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