Muchas veces nos imaginamos como dos personas
se conocen, con vidas tan distintas y tan extrañas desde el punto de vista de
cada una de ellas. Es la historia de Raquel
y Carolina, dos mujeres de dos mundos diferentes y con tantas cosas en
común, más de lo que ellas pudieran llegar a imaginar.
Madrid, 1999
Era Febrero, mes en el cual en la capital se
concurrían una infinidad de ferias internacionales de diferentes profesiones.
- ¡TAXI! – gritó Raquel.
A continuación, una chica se acercó.
- Perdona, ¿a dónde vas? – dijo Carolina.
- Al centro para hacer unas compras. – respondió ella.
Sin pensarlo dos veces compartieron el taxi,
se dirigieron al centro de la capital y fue ahí cuando empezó el principio de
una bonita amistad. Comenzaron a contarse sus vidas y a compartir vivencias,
tan diferentes pero tan iguales.
Al finalizar este viaje, el cual realizaron
por motivos de trabajo con la finalidad de formarse en su profesión, una en veterinaria y la otra en esteticién, se intercambiaron los móviles para seguir en contacto a pesar
de la distancia.
Roma, Abril 1999
Pasaron unos meses y Raquel junto a su
familia deciden hacer un viaje a Italia, con el fin de visitar a Carolina y
conocer la preciosa ciudad de Roma.
Lo que en un principio tenia que ser un precioso viaje en familia y junto a sus
amigos, se convierte en el principio de una historia inexplicable.
Raquel y Carolina deciden tomarse la mañana
libre para ellas y realizar unas compras en la ciudad, para ello deciden coger
la moto del marido de Carolina. Todo transcurre con tranquilidad cuando de
repente un taxista enviste a las dos jóvenes. Carolina sale ilesa del
accidente, pero Raquel no corre la misma suerte, la moto ha quedado encajada
entre ella y un coche. Los servicios de urgencias actúan con rapidez, pero una
vez en el hospital llegan las peores noticias, Raquel no recuerda nada ni a
nadie.
- Tengo que comunicarles una noticia mala y una buena: Raquel se
encuentra fuera de peligro y está estable, pero el golpe le ha producido una
amnesia que no sabemos hasta que punto volverá a recuperar la memoria. – Dijo
el médico. Nuestra recomendación es que un médico
forense analice su caso ya que es un caso bastante inexplicable.
Entonces, las dos amigas se trasladaron a
Estocolmo ya que el médico de Roma les dio una información muy valiosa, dado que en un hospital muy famoso de esta
ciudad se encontraba la médico forense con más prestigio del mundo. Resolvió
casos como uno de los más exitosos que fue explorar un cadáver con un tenedor plano, la única herramienta que
podría haber resuelto este caso.
Una vez allí, fueron instaladas en una de las
habitaciones del hospital lujoso de la ciudad, y muy pronto Raquel recibiría la
visita de la profesional para estudiar su caso.
Gran sorpresa la que se llevaron al ver
entrar por la puerta de la habitación a la gran profesional:
-
Buenos días, mi nombre es Gala Torres y soy la médico forense de
este hospital. He observado los datos que tengo sobre su caso y según he podido
ver, usted sufrió un accidente de lo más extraño y por ello sufre un trastorno
llamado amnesia, ¿no es cierto?
Raquel
aturdida contestó:
-
Buenos días doctora, pero… ¿usted qué edad tiene? ¡Es imposible
que me vaya a curar una niña tan pequeña!
-
Señora, tengo 4 años pero
soy la mejor en mi profesión, déjeme que le demuestre.
La doctora, un tanto molesta por el comentario de Raquel, les
mostró el ejemplo de uno de sus casos allí mismo en la habitación. De una caja,
salió un gato blanco precioso, con
los ojos azules y un brillo increíble. La doctora les dijo que este gato, tenía
una enfermedad muy rara que no podía andar ni moverse porque sus huesos se
quebraban, nunca vista, nadie sabía que le pasaba, ni los veterinarios más
prestigiosos de todo el mundo podrían curarle. Pero la doctora con tan solo
examinarlo supo como curarlo.
Un ligero masaje, y una
llave de oro que ella colgaba de su
cuello con un cordón fueron suficientes para curar a ese pobre gato blanco que
ahora estaba perfecto.
Entonces la doctora decidió hacer lo mismo con Raquel a ver si era
el método perfecto para su cura.
En efecto, increíblemente la paciente se curó y volvió a recuperar
la memoria, gracias a esa llave de
oro que colgaba sobre su cuello y ese ligero masaje, pudo volver a recordar todo lo anterior de su vida que por
un momento, había perdido.
Tras este milagro, las dos amigas agradecieron a la doctora su
amabilidad por haberle curado tan pronto pero debían regresar lo antes posible
a su ciudad para volver al trabajo aun así de estar unas semanas más sin poder
asistir debido al accidente de Raquel.
Al llegar a Madrid, la ciudad donde ellas tienen sus vidas, donde
ellas se conocieron en aquella calle esperando un taxi, cada una de ellas retomó
su vida por diferentes caminos puesto que Carolina obtuvo un trabajo muy
importante de veterinaria en los Estados Unidos. Tristes se despidieron porque
sabían que iban a estar alejadas la una de la otra bastante tiempo, entonces
Carolina hizo un regalo muy importante a Raquel para que se acordara de su
amiga siempre allá donde estuviese. Ese regalo fue un loro que Carolina encontró abandonado y cuidó con mucho amor.
Dos chicas diferentes que por casualidades de la vida coincidieron
y se hicieron muy amigas pero que el destino desafortunadamente las separó,
pero quedó esa bonita amistad por siempre en sus corazones.